domingo, junio 08, 2008

¿ES ÉTICO TIRAR ALIMENTOS A LA BASURA?

En los extraradios de las grandes ciudades del sur de Ásia, de África, de Perú y de Brasil se pueden encontrar montañas de inmundicias. Son los desechos de los ricos. Al amanecer, los pobres y ambrientos imbaden esos montículos, trepando por sus flancos. Escarban en las inmundicias con picos acerados. Si encuentran un trozo de carne, un cadáver de animal, restos de pan, verdura medio podrida o fruta estropeada, lo meten en una bolsa y se lo llevan a casa.
Hay niños que viven permanentemente ahí. Son los denominados niños rata. Gracias a lo que tiran los ricos a la basura pueden subsistir. Sin embargo, su consumo no es bueno para el organismo, pues las lombrices se desarrollan en el vientre y producen enfermedades, en ocasiones mortales. No es ético tirar alimentos a la basura, pero miles de seres humanos viven todos los días de ello.
Como subrallan los teóricos de la ética global, el planeta podría proporcionar a cada cual la ración de alimentos que necesita. Jean Ziegler, por ejemplo, considera que nuestra Tierra puede alimentar al doble de la población mundial actual. Si la distribución de alimentos en la Tierra fuera justa, abría comida suficiente para todo el mundo. El dilema, pues, no radica en tirar o no tirar comida al cubo de la basura. La cuestión es tener conocimiento de lo que ocurre en lo que el filósofo de la liberación, Enrique Dussel, denomina el mundo de la exclusión. Nuestros hijos deben tener conocimiento de la zona ocura del mundo, no para comerse todo lo que tengan en el plato hasta rebentar, pues ello no resuelve nada, sino para tomar consciencia del drama del mundo y actuar en consecuencia. La implicación siempre es fruto de la toma de consciencia, pero ésta requiere la sensibilización de las masas.
El principio de universalidad, declara raíces kantianas, rige la ética global. Se trata de un principio que no tiene en cuenta la proximidad o la distancia física. Como dice el filósofo australiano Peter Singer, el hecho de que una persona esté físicamente cerca de nosostros podrá hacer más probable que la ayudemos, pero ello no muestra que debamos ayudarla más que a otra que se encuentra mucho más lejos.
El principio de universalidad, clave de bóveda de la doctrina de los derechos humanos, impide discriminar a alguien porque esté lejos de nosotros. Velar para que todos puedan vivir dignamente es un deber de humanidad.

Francesc Torralba Roselló, director de la Cátedra Ethos de la Universitat Ramon LLull.
Artículo extraído de La Vanguardia, 5 de junio de 2008.

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