domingo, junio 08, 2008

'IF HITLER HAD BEEN A HIPPY HOW HAPPY WOULD WE BE'
Thirteen watercolours on paper,
Jake & Dinos Chapman

Para los provocadores hermanos Chapman se trata de una "mutilación" de la obra de Hitler para denunciar al mismo tiempo su inhumanidad y sus nulas dotes como artista. Pero no todo el mundo lo ve así en el circuito político-intelectual británico, y hay quienes denuncian como "inmoral" la compra de acuarelas del dictador nazi para rehacerlas y venderlas por mucho más dinero...
De que Jake y Dinos Chapman se disponen a hacer un magnífico negocio a cuenta de Adolf Hitler no cabe ninguna duda, porque compraron sus cuadros por ciento cincuenta mil euros y los han puesto a la venta por un millón, simplemente redecorándolos con unos cuantos arco iris, corazones, mariposas, estrellas y otros detalles psicodélicos que los hacen más absurdos todavía. Los autores alegan que es "claramente una denuncia mediante el ridículo", y que tienen todo el dinero que les hace falta "sin necesidad de ser patrocinados por una de las figuras más repugnantes de la historia".
Si han sido capaces de mutilar grabados de Goya, entra dentro de la lógica que hayan hecho lo mismo con trece acuarelas de Hitler universalmente consideradas de valor artístico nulo, obra de u pintor amateur que en sus delirios de grandeza se creía tan bueno que las presentó como pasaporte para su admisión en la Academia de Viena, cuyos administradores respondieron dándole con la puerta en las narices. ¿Qué habría ocurrido de haber sido aceptado?, ¿se habría dedicado al arte en vez de al genocidio? Los hermanos Chapman alegan que la exposición de las pinturas retocadas del Führer en la White Cube Gallery de Londres plantea preguntas válidas e interesantes que relegan a un segundo plano las consideraciones crematísticas. Las acuarelas de Hitler describen bucólicos paisajes, ruinas romanas y naturalezas muertas de la misma manera desalmada que el líder del nacionalsocialismo aplicó a la política y a la sociedad. Acuciados por los crítcos, Jake y Dinos defienden el "valor histórico y psicológico de las obras", como una rendija a través de la cual asomarse a la mente del genocida: "Lo más curioso es que parecen descripciones inocentes, casi infantiles, sin ningún atisbo del odio, la crueldad y la amargura de un hombre responsable del asesinato de millones de personas".



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