'TANTA COMIDA EN LA BASURA Y TAN POCA EN EL PLATO'
Aunque resulte paradójico imginarlo, tonelada de kilos de alimentos en perfectas condiciones van a parar a vertederos inustriales cada año si no se rescatan antes. Ser consciente de la cantidad de comida que sobra aquí cuando en las antípodas -o no tan lejos- falta, resulta, cuando menos, inquietante, después de analizar los últimos datos de la cumbre de la FAO sobre el hambre en el mundo. A falta de cifras de lo que se tira en España, valga un estudio de la cercana Gran Bretaña: sus ciudadanos tiran cada año 4.500 millones de kilos de comida. Un escándalo.
Consumir preferentemente... 4,4 millones de manzanas, 1,6 millones de plátanos, 1,3 millones de yogures, 600.000 huevos, medio millón de pollos, 300.000 bolsas de patatas y 440.000 comidas preparadas... es lo que se tira cada día en el Reino Unido, según un estudio de Gobierno británico. Más de la mitad de estos productos no están tocados y una décima parte no había caducado.
El Gobierno ha emplazado a sus ciudadanos a planificar mejor sus compras, a seguir más de cerca las fechas de caducidad. Y sobre todo, a distinguir entre una fecha límite y un consumir preferentemente antes de... "Cumplimos los plazos de caducidad si comprobar si un alimento está realmente malo", apunta Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de Esade-Url.
Por otro lado, las nuevas formas de vida, en especial las viviendas unipersonales, así como la irrupción de los caterings, que se rigen por normas estrictas de no aprovechamiento han contribuido al aumento del despilfarro. Aunque la causa de base es nuestro modelo de producción y consumo, poco o nada responsable. Y no se trata sólo de la comida no aprovechada, sino del gasto que supone cultivar, recolectar, procesar, empaquetar, transportar y refrigerar comida que acabará en el contenedor. Si Gran Bretaña cesara su desperdicio, reduciría sus emisiones de CO2 en 18 millones de toneladas al año.
En el último año, los 51 Bancos de Alimentos existentes en España redistribuyeron, rescataron in extremis, 70.335 toneladas de alimentos. La Fundació Banc del Aliments, Per la lluita contra la fam, repartió en este mismo año unas 9.000 toneladas de excedentes de alimentos entre 130.000 personas que viven en situación de pobreza en Barcelona y su área metropolitana. Unas 3.000 toneladas correspondían a alimentos sobrantes de empresas de alimentación y 6.000 procedían de los excedentes agrarios de la Unión Europea. Cada euro de donativo o subvención ayuda a hacer que circulen 15 kilos de alimentos. Cada euro dirigido ha hecho posible evitar la destrucción de alimentos por valor de 38 euros.
¿A dónde irían a para esos alimentos si estas entidades no intervinieran? "Se tiran, sencillamente", dice Montserrat Gispert, directora de la fundación. " Son alimentos en perfecto estado que se destruyen si no llegamos a tiempo". A parte de los vertederos certificados por la Generalitat -hay que pagara canos- hay otros dos posibles destinos. Empresas lácteas, por ejemplo, secan el material y lo convierten en comida para animales. Y luego estan los soldeurs o compradores de saldo. El fenómeno de los soldeurs aunque no es una práctica propia de nuestro país, es común en Bélgica, Alemania o Inglaterra. "Aquí vienen a comprar. El proceso es sencillo. Las empresas empiezan a retirar el producto de sus estanterías cuando le queda menos del 20% de vida. Entonces aparecen los soldeurs, que compran a bajo precio, se llevan los productos a sus países y los revenden en emrcadillos, a precios irrisorios". Evitar estos circuitos es complejo. Aunque cada empresa realiza un cálculo de la posible producción necesaria, siempre resulta muy difícil acertar, del mismo modo que un restaurante nunca puede adivinar los platos o especialidades que se pediran ese día. El objetivo de la fundación, como el del resto de los bancos de alimentos de España, es concienciar la población de que es posible recuperar esos alimentos antes de que sean destruidos. "Se trata de alimentos no comercializables pero si comestibles". Fundado en 1985, su trabajo en Barcelona a sido esencial. "Aunque no hay estudios científicos, se calculó que se sólo en Barcelona se podría recuperar 25 millones de kilos al año". Las empresas que quieren participar entregan libremente el producto en un almacén que el Banco tiene habilitado en Barcelona y 427 entidades, junto con todo tipo de voluntarios, lo reparten.
Núria Escur, Maricel Chavarría
La Vanguardia, 5 de junio de 2008
Barcelona
domingo, junio 08, 2008
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